Yoga sexualidad

Meditación tántrica

Si se estudia el yoga durante el tiempo suficiente, eventualmente se encontrará con un concepto llamado, en sánscrito, bramacharya. Esto se traduce vagamente como «celibato», garantizando así que todos, excepto los más ascéticos, lo ignoren por completo. Otra traducción es «continencia sexual», que suena simplemente repugnante. Otra interpretación dice que la bramacharya se refiere a la fidelidad sexual, lo cual, aunque es un objetivo humano noble pero generalmente no realizado, no se ajusta a la definición. Todo parece demasiado antisexo, dado el tema que se trata. El yoga, que a menudo puede ser una actividad sexy enseñada por personas sexualmente magnéticas, parece haber sido cargado con una filosofía del sexo desarrollada por una coalición de maestros de escuela descaradamente puritanos. ¿Cómo ha ocurrido esto? Es uno de los mayores enigmas del yoga.

Yo tengo mi propia interpretación de este yama menos popular.  El yoga ciertamente puede mejorar tu vida sexual. Te permite estar físicamente seguro y más relajado en tu propio cuerpo. Cuando se practica bien y con constancia, se está más en sintonía con las necesidades y los sentimientos de los demás, lo que te convierte en una mejor pareja sexual.

Libros de sexología tántrica

La energía sexual es la más poderosa y vital del cuerpo humano. El Kundalini Yoga nos enseña cómo elevar la energía sexual hacia la columna vertebral, donde puede ser utilizada para el desarrollo espiritual. Si la energía sexual se limita al plano físico por un comportamiento sexual egoísta, puede haber muchas consecuencias graves. A través de diferentes técnicas en el kundalini yoga (kriya, pranayama y meditación) se invoca la mente meditativa para elevar la energía sexual desde los planos inferiores y físicos a los planos superiores y más sutiles de la conciencia, permitiendo que la energía manifieste la creatividad. De este modo, la energía sexual se utiliza como vehículo para cumplir con el destino divino de cada uno.

2.  Levanta las manos por encima del nivel de los hombros y luego júntalas con fuerza en el centro del corazón como una palmada, pero sin tocarlas. Una respiración aguda se desarrollará automáticamente con el movimiento. 2 minutos y medio.

4. Extiende el pulgar y los dedos de Júpiter y Saturno y dobla los dedos de Sol y Mercurio para que toquen la palma. Comience con los brazos extendidos hacia el frente con las palmas hacia abajo.  Mantenga los codos rectos mientras levanta ambos brazos hacia arriba y hacia atrás todo lo que pueda. Continúe subiendo y bajando los brazos con fuerza durante 1 minuto y medio.

Ejercicio de yoga y sexualidad

No hay momento como el presente para replantear radicalmente tu sexualidad como espiritualidad. La mayor parte de la sociedad está atrapada en las frecuencias más bajas asociadas al sexo, lo que significa que la mayoría de la gente se centra en ser puramente física, autogratificante e impulsiva. Hacer que tu sexualidad sea espiritual implica anclarte en frecuencias más altas, como la devoción, la reverencia y la entrega desinteresada. Los cuatro principios y prácticas que se exponen a continuación, para retomar tu sexualidad como un acto de espiritualidad, provienen del Vedanta -las antiguas enseñanzas filosóficas del yoga- y de mi programa Sátvico y Sexy, que enseña a las mujeres a sentirse cómodas consigo mismas, tanto con la parte pura (sátvica) como con la parte sexy. Voy a decir las cosas como son… reales, crudas y honestas.

Wikipedia

El sexo tántrico o yoga sexual se refiere a una amplia gama de prácticas llevadas a cabo en el tantra hindú y budista para ejercer la sexualidad en un contexto ritualizado o yóguico, a menudo asociado con elementos antinómicos o impuros, como el consumo de alcohol, y ofrendas de sustancias impuras como la carne a deidades feroces. En particular, los fluidos sexuales se han considerado «sustancias de poder» y se han utilizado de forma ritual, ya sea externa o internamente[1][2].

Los términos reales utilizados en los textos clásicos para referirse a esta práctica incluyen «Karmamudra» (tibetano: ལས་ཀྱི་ཕྱག་རྒྱ las kyi phyag rgya, «sello de acción») en los tantras budistas y «Maithuna» (Devanagari: मैथुन, «acoplamiento») en las fuentes hindúes. En el tantra hindú, el maithuna es el más importante de los cinco makara (cinco sustancias tántricas) y constituye la parte principal del Gran Ritual del Tantra, conocido de diversas maneras como Panchamakara, Panchatattva y Tattva Chakra. En el budismo tibetano, el karmamudra suele ser una parte importante de la etapa de finalización de la práctica tántrica.

Según Samuel, los textos védicos tardíos como el Jaiminiya Brahmana, el Chandogya Upanisad, y el Brhadaranyaka Upanisad, «tratan la relación sexual como simbólicamente equivalente al sacrificio védico, y la eyaculación del semen como la ofrenda». El Brhadaranyaka Upanishad contiene varios rituales y prácticas sexuales que, en su mayoría, tienen como objetivo la obtención de un hijo y que se refieren a la pérdida de la virilidad y el poder masculinos[4]. Un pasaje del Brhadaranyaka Upanishad afirma